domingo, 31 de marzo de 2019

EL RINCÓN DE INMA: EL DÍA QUE DECIDÍ CUIDARME


Para apreciar donde estamos es muy interesante saber de dónde venimos.

Os voy a contar una actividad rutinaria, vestirse, por ejemplo, ¿te resulta sencillo, verdad? Apuesto que la mayoría de los días lo haces sin enterarte.

Para mi solo era el principio de la tortura en la que se convertiría el resto del día.Elegía la ropa, no por el color de temporada o la más favorecedora , si no la que mi cuerpo me permitiera ponerme, a su capricho podía no ser capaz de abrochar un botón, no levantar los
brazos para meter una prenda por la cabeza, subir una cremallera acababa siendo un obstáculo insalvable... Me vestía haciendo varios descansos, era agotador, cuando acababa si la frustración no era mayor que mis ganas de seguir adelante, me apoyaba en mi carro de la compra que hasta le puse nombre, Usain Bolt, el sentido del humor me ha salvado muchas veces, creo que es una de mis señas de identidad. Salíamos a la calle, hacíamos una gran pareja, lejos,cerca o nos dábamos la vuelta a medio camino si las fuerzas
flaqueaban.

La vida pasaba entre tonos grises, monótonos, no era lo que estaba en mis planes, para nada.Una mañana cualquiera, estaba llorando y cuando quise sonarme el pañuelo entre mis manos no llegaba a la nariz, también se me había negado ese privilegio,¿os imagináis la
escena? Fue la gota que colmó el vaso, fue el día que decidí cuidarme.

Empezaron a aparecer los maestros, primero para mi mente, con Juan aprendí a centrarme en lo que tenía, no en lo que me faltaba. Cintia, Piedad, Mercedes, Maite, Carmen, me enseñaron a dar pequeños pasos,invitar a mis problemas a tomar café ¡Qué rabia me daba oír eso!, respirar, pensar bien, celebrar los logros, aceptar, mis compañer@s me inspiran con sus alegrías, sus sueños rotos y sus historias de superación, a ellos les dedico también mis pequeños logros, porque si lo hago yo lo hace cualquiera.

Después me atreví con mi cuerpo, llegó Ivonne con sus posturas imposibles, la pelvis en anteversión y el: que sí que sí que puedes, tú prueba.El dia que repartieron la flexibilidad yo no estaba pero lo que nos reímos también cuenta… No me saldrá el guerrero pero soy una guerrera dispuesta a dar bastante guerra y cuando bajo las escaleras sin agarrarme a la barandilla siento que todo mereció la pena y que cuando no pierdes la sonrisa tarde o temprano la vida te la devuelve.

Os cuento esto porque claro que hay momentos malos, demasiados quizás, pero con buena actitud, constancia y convicción se pueden cumplir vuestros sueños.

El 6 de julio fue el último que necesité ayuda de mi carro y hace unos días me despedí de él, espero que la persona que se lo llevó le trate bien.

Ahora vivo mi presente soñado…pronto llegará el futuro pero eso ya será otra historia.

Inmaculada Reyero de Benito

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